Por qué algo tan pequeño importa
Los reposapalillos parecen una trivialidad: un trocito de cerámica, quizá un papel retorcido. Pero hacen un trabajo concreto: mantener fuera de cualquier otra superficie la parte de los palillos que va a tu boca. En Japón esa separación entre extremo limpio de comer y todo lo demás se trata como higiene básica, igual que en Occidente no apoyarías las púas del tenedor planas sobre la mesa del restaurante.
La buena noticia es que es un hábito de dos segundos. En cuanto empieces a fijarte en los hashi-oki los verás por todas partes, y en cuanto empieces a usarlos te resultará raro no hacerlo.
Si no hay ningún reposapalillos
Algunos sitios no te dan ni reposapalillos de cerámica ni palillos envueltos en papel (algunas barras baratas de ramen de pie, por ejemplo). En ese caso:
- Déjalos en el borde de la bandeja o sobre una servilleta doblada, puntas a la izquierda y la punta de comer fuera de cualquier superficie con comida.
- Evita apoyarlos cruzados sobre el borde del cuenco, a modo de puente (esto es watashi-bashi, 渡し箸): se lee como he terminado de comer y tiene connotaciones funerarias.
- Si estás en una barra de kaiseki o tempura y realmente no hay reposapalillos, pregunta sin más: hashi-oki, arimasu ka? El personal suele traerte uno.
- Y nunca, jamás, los claves de pie en el arroz: mira las reglas de los palillos, esa es la más grave de todas.
Comprobación rápida
Tres preguntas para fijarlo. Unos 20 segundos.