Por qué esperar en una calle vacía se nota tanto aquí
La mayor parte del orden público de Japón no lo hacen cumplir la policía ni las multas: lo hace cumplir el hecho de que todos los demás lo están haciendo. Las colas se forman sin ninguna marca. Los trenes van en silencio sin que ningún revisor patrulle. La basura se separa en casa porque lo hace todo el barrio. Esperar en un semáforo en rojo en una calle vacía a medianoche es el mismo sistema: la regla es la regla, y cumplirla es lo que la mantiene real.
Saltarse la regla no hace que nadie te grite. Lo que recibes en su lugar es una pequeña desaparición: la persona de al lado en el bordillo se vuelve un poco más callada contigo, la calidez del tendero baja medio punto, el conductor del siguiente cruce te sostiene la mirada una microfracción de segundo más. Son señales fáciles de pasar por alto si no estás afinado para ellas.
Dos excepciones que conviene señalar
- Semáforos rurales con averías evidentes: si un semáforo peatonal de pueblo lleva tres minutos atascado en rojo sin un coche a la vista, los vecinos acabarán cruzando. Es raro y bastante evidente cuando pasa.
- Emergencias: si estás persiguiendo la salida de un tren o vives una situación claramente crítica, nadie te lo reprochará. Pero tengo prisa por mi reserva para cenar no entra ahí.
Los móviles en el espacio público japonés
Es un tema adyacente pero merece decirse: la etiqueta del móvil en Japón gira en general en torno a minimizar tu huella sonora y visual en el espacio compartido. Nada de llamadas en el tren. Nada de vídeos a todo volumen. Nada de palos de selfie bloqueando el paso. Nada de aruki-sumaho en los cruces. Es todo la misma regla de fondo: el espacio público pertenece a todos los que están en él, y tu móvil es un dispositivo privado. No los mezcles.
Comprobación rápida
Tres preguntas de sí o no para fijar la regla de los semáforos peatonales.