Bueno saberlo antes de necesitarlo, no da miedo
Japón tiene uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo. Las clínicas están limpias, los tiempos de espera son razonables una vez en la cola, los médicos están bien formados, y las farmacias están por todas partes. Si acabas necesitando atención durante tu viaje — un resfriado feo, un tobillo torcido, un sarpullido por algo que comiste — estás en muy buenas manos. Este artículo no pretende asustarte. Pretende asegurarse de que si llega el día, entras sabiendo más o menos cómo funciona el sistema, para que lo único de lo que tengas que preocuparte sea sentirte mejor.
Orientación rápida: Japón tiene seguro médico universal para residentes, pero como turista pagarás de tu bolsillo en el momento del servicio y luego lo reclamarás a tu seguro de viaje después. Por eso el seguro de viaje vale genuinamente la pena — una visita sencilla a clínica suele ser manejable (¥5.000-15.000 por una consulta básica y una receta), pero cualquier cosa que implique imagenología, un especialista, o una estancia nocturna puede sumarse rápido. Lleva tus documentos de seguro, tu pasaporte, y suficiente efectivo o una tarjeta que funcione en Japón, y estarás bien. El papeleo en las clínicas más pequeñas puede estar solo en japonés, pero el personal en los grandes hospitales de ciudades turísticas — Tokio, Kioto, Osaka, Fukuoka — a menudo habla inglés básico, y muchos tienen mostradores dedicados de pacientes internacionales.
La parte de etiqueta — las cuatro tarjetas de arriba — es la parte que hace tropezar a los turistas más que el lado médico. Las clínicas japonesas funcionan con una coreografía específica: registro en recepción, sentarse en silencio, ser llamado para la consulta, sentarse de nuevo, ser llamado para pagar, caminar a la farmacia de al lado por la receta. Una vez que conoces la forma, todo el asunto es sorprendentemente fluido.
Versión corta: regístrate en recepción primero, permanece en silencio, busca zapatillas en la entrada, y espera a ser llamado para pagar tras la consulta. Haz estas cuatro y encajarás perfectamente.
Unos cuantos extras “bueno saber”
- Directorio médico turístico JNTO — La Organización Nacional de Turismo de Japón mantiene una lista buscable de hospitales y clínicas con personal que habla inglés, organizada por región. Márcala antes de tu viaje en jnto.go.jp — es la página más útil para tener en el móvil si algo sale mal.
- Números de emergencia — 119 para ambulancia o incendios, 110 para policía. Ambos son gratis desde cualquier teléfono y la mayoría de operadores puede redirigirte a soporte en inglés si es necesario. No dudes en llamar al 119 para una emergencia real; las ambulancias en Japón son gratis.
- Efectivo, efectivo, efectivo — Muchas clínicas pequeñas todavía no aceptan tarjetas de crédito, y algunas ni siquiera aceptan tarjetas extranjeras. Lleva al menos ¥10.000-20.000 en efectivo contigo cuando vayas, por si acaso. Los cajeros de tiendas de conveniencia (7-Eleven, Lawson, FamilyMart) aceptan tarjetas extranjeras 24/7.
- La farmacia es una parada separada — En Japón, la clínica te da un volante de receta (処方箋 / shohousen), y lo llevas a una farmacia (薬局 / yakkyoku) para conseguir realmente tu medicamento. La farmacia suele estar literalmente al lado o al otro lado de la calle de la clínica, y todo el proceso lleva otros 10-20 minutos.
- Guarda tus recibos — Cada recibo, cada volante de receta, cada formulario de admisión — guárdalo todo. Los necesitarás cuando presentes la reclamación a tu compañía de seguro de viaje después, y las clínicas japonesas son meticulosas con el papeleo, así que tendrás lo que necesitas.
Comprobación rápida
Tres rápidas preguntas para fijar lo básico antes de necesitarlo. Lleva unos 20 segundos.