Los honoríficos son un mapa, no un adorno de cortesía
Cada vez que se pronuncia un nombre en japonés, el sufijo del final dice algo sobre la relación: cuánta cercanía hay, en qué dirección va la antigüedad y, sobre todo, si esa persona está dentro o fuera de tu círculo.
Esa última distinción, uchi (内) y soto (外), es la que hace tropezar a los visitantes, porque se mueve. Tu jefe está dentro de tu círculo en la oficina y fuera de él en cuanto hablas con un cliente, y su nombre cambia en consecuencia. Él no ha cambiado; lo que se movió fue la frontera.
El valor por defecto seguro
Apellido + san. Tanaka-san. Úsalo con todo el mundo hasta que tengas un motivo concreto para no hacerlo y acertarás casi siempre.
Los matices que conviene conocer:
- -sama (様) — formal. Clientes, sobres, recepciones de hotel. Se recibe más de lo que se usa.
- -sensei (先生) — profesores, médicos, abogados, políticos, mangakas. Sustituye a -san.
- Cargos — Tanaka-buchō (jefe de departamento) o solo buchō. También sustituye a -san.
- -kun / -chan — interno y hacia abajo, o de verdadera confianza. No para gente nueva.
- Nada en absoluto (呼び捨て) — solo amigos íntimos y familia.
Dos hábitos que simplifican el resto
Copia a la sala. Como llame a esa persona la gente de alrededor, esa es tu respuesta, y no cuesta nada esperar un segundo y escuchar antes de decir un nombre por primera vez.
Usa nombres en lugar de ‘tú’. El español recurre constantemente al tú; el japonés lo evita. Anata (あなた) no es la palabra neutra que sugería tu libro de texto: dirigida a un adulto que acabas de conocer puede sonar fría o extrañamente íntima según el contexto. Di ‘Tanaka-san wa…’ donde dirías ‘¿tú…?’ y sonarás notablemente más natural.
Comprobación rápida
Tres preguntas para ver si acertarías con los nombres en tu primer día en una oficina japonesa.